El tiempo no curó mis heridas, fue Dios quién lo hizo

Se nos ha enseñado que el tiempo nos ayuda… nos ayuda a olvidar y a dejar atrás; a sanar y hasta a mejorar. Quizá superaste cosas importantes y dolorosas y has crecido en muchas áreas, pero no ha sido el tiempo el que te ha ayudado a superarlo.

El tiempo aporta distancia entre lo que fue y lo que es, nos separa del pasado y el presente, pero no sana. De repente puedas revivir esa tristeza y esas heridas, luego de varios años y darte cuenta que lo que un día creíste que era parte del pasado, casi sigue vivo y es que no superaste la situación; solo la dejaste pasar.

Dios ha cambiado mi forma de pensar, mi forma de ver la vida, mi manera de hacerle frente a los problemas  y a solucionar cosas en mi interior que no han estado bien. Hoy pensaba en esas personas que están esperando y dan un poco de chance para ejecutar, para perdonar, para olvidar, para dejar de lastimar, para ser más cercanos a sus familiares… Y no nos damos cuenta que es una excusa y  necesitamos decidir, tomar esa responsabilidad que nos toca accionar.

No permitas volverte tan duro que se fortalezca una coraza en ti y dejes pasar las cosas; no por fuerte sino por cobarde y no abrazar la realidad; que sin Dios no somos nada y que él es el único capaz de sanar y llenarnos de fuerza, vigor y recuperar esa alegría que un día perdimos.

Hoy entiendo que todo es parte de un proceso en el cual yo debo dejarme formar y entender que el tiempo no ha curado mis heridas, es Dios quién lo hace y cuando me vea en necesidad o lastimada, yo tengo a quién buscar y no al tiempo esperar.

“Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas.” Salmos 147. 3

Un abrazo,

Fran

Escrito por

Esposa, futura filóloga y amante de Jesús. Encontré en la lectura y escritura, una verdadera pasión de vida.