Oración sin música

No puedes reproducir una canción, no puedes guiarte para adorar con una pista, porque pareciera que las palabras llenas de ritmo, no salen… eres muy especifico y puntual, sin enojo, sin resentimiento, con esperanza, pero sin música.

Con una fe autentica, con un anhelo eterno, creyendo que algo se está moviendo en el cielo, para llevar a cabo los planes llenos de amor que un día Dios planeó, pero cuando la realidad es otra y los hechos nos quieren demostrar que todo está en nuestra contra, y levantas una oración cuando todo está en silencio, y casi por primera vez salen palabras sinceras, palabras tuyas, lenguaje común y se vuelve una conversación muy real.

Oración sin música… cuando nos sentimos contentos, llenos, plenos; que casi saltamos de alegría, es fácil cantar, escuchar canciones, disfrutar las letras y soñar con el futuro y hacer un altar de alabanza a Dios. Cuando todo se pone difícil, y no quieres cantar, pero si hablar, necesitas hablar con Dios… creo que esos momentos ocurren en nuestra vida, porque podemos ser nosotros mismos, alumbrar a los demás involuntariamente con nuestras ganas de luchar y no darnos por vencidos…

Y esto me lleva a pensar lo importante que es buscar; conocer a Dios de una forma diferente, donde nos quedamos ratos en silencio y pensamos bien lo que decimos, dónde no hablamos en automático, dónde somos directos, y pedimos más fe, y es que aunque no haya canción, la presencia de Dios es todo lo que necesitamos, para llenar todos nuestros sentidos, todo nuestro ser, todo lo que somos.

La oración, puede ser para muchos lo más básico, y normal, puede ser la última opción en momentos de dificultad, la oración nos conecta, nos recuerda que tan dependientes debemos ser de Dios, y que realmente somos escuchados.

¡La oración nos acerca a nuestro padre!