La voz que me decía al oído ¡Sí se puede!

Si nos rodeamos de personas negativas, más temprano que tarde vamos a pensar y hablar igual que ellos, al decir “rodearnos” me refiero a esas personas que nos dan consejos, y son parte de nuestro apoyo en el andar por la vida es demasiado real como estas personas nos impactan e influyen en nuestra forma de pensar; así también esto puede ser visto como una oportunidad positiva, porque sería la forma adecuada para impactar la forma de pensar y sentir cuando hay personas vacías, llenas de inseguridad, llenas de recelo, y cuando ya perdieron la fe en todo poder brindar esperanza a través de nuestras palabras.

Desde pequeña yo escuchaba esa voz que me decía ¡Sí se puede negrita!, desde que algo salía mal, desde que un juguete se quebraba, para él siempre ha habido remedio, desde que algo parecía imposible, se hacía posible por medio de palabras positivas, muchos le llaman la ley de la atracción, yo le llamo Fe. Siempre tuve motivación e inspiración y eso se convirtió en mi estilo de vida, aprendí que, aunque haya situaciones difíciles yo tomo la decisión de cual voz quiero escuchar, incluso cuando la única voz positiva, sea la de mi interior. Esa persona nunca me corta las alas, más bien siempre me da más de la cuenta (jajaja) y siempre cree en mí. Gracias a esa voz hoy yo estoy segura de quien soy y hacia a donde quiero ir, con esto no refiero solamente al éxito profesional, hay algo más que yo tengo y me gusta compartir con los demás, el positivismo y la Fe, eso nada ni nadie me lo puede quitar es un tesoro adquirido para siempre.

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Estoy inmensamente agradecida, por escuchar esa voz que me felicitaba, por cada examen bueno, por esa voz apacible que me corregía cuando había hecho algo mal, porque sus palabras me llenan de paz e inspiración para apuntar bien alto, me falta tanto por vivir y solamente puedo ver victorias venciendo al “No puedo”.

Muchas veces los padres cometen el error de parar los sueños de sus hijos, de hacerlos sentir miserables, de decirles que nunca llegarán a ser alguien en la vida, de ofenderles, y lo más duro y fuerte de maldecirlos por el resto de sus vidas, el éxito de todo depende en escuchar palabras de bien y no de mal, de enseñar a hacerlo y no solamente de exigir.

Procuremos hablar positivo, para hacer de cada reto una oportunidad de mejorar y no el momento de quejarnos; cuando a sus hijos les comience a gustar consumir drogas, no le diga drogadicto, cuando su hija comience a salir con chicos, no le diga zorra, cuando comiencen a consumir alcohol no le diga alcohólico, y cuando los estudios dejen de gustarle no le diga vagabundo. Es usted el encargado de creer primero y luego ellos creerán, pero si usted mismo no cree, como pretende que ellos lo hagan, es una práctica que cuesta mucho cuando no se está acostumbrado a vivirlo, cuando en los tiempos antes en muchos hogares “comunicar” era una pérdida de tiempo.

Yo admiro tanto a mi Padre, porque a pesar de sus errores y defectos, ha sido el ángel de mi vida y la voz que me inspiró a salir adelante, y a confiar en mi fuerza interior y a tener la Fe en Dios, que a él le debo toda la gloria y la honra.